Consecuencias de la pérdida de audición

Cuando hablamos de pérdida de audición, no nos referimos sólo a un cambio en el oído. Hablamos de una alteración de la percepción auditiva, que puede afectar rápidamente a toda la vida de la persona afectada y suele tener consecuencias de largo alcance para la salud.

La pérdida de audición puede afectar a la salud física, mental y social, poniendo patas arriba nuestra capacidad para experimentar el mundo que nos rodea.

¿Qué significa pérdida de audición?

La pérdida de audición no significa simplemente tener dificultades para reconocer ruidos o sonidos. Es un problema sensorial complejo que afecta a innumerables personas en todo el mundo. Esta pérdida auditiva puede presentarse en distintos grados, desde problemas leves en determinadas frecuencias hasta la pérdida auditiva total.

Antes de profundizar en las distintas facetas y tipos de esta deficiencia, debemos destacar que la pérdida de audición afecta no sólo al individuo, sino también a su forma de comunicarse e interactuar con su familia, amigos y la sociedad en su conjunto.

Diferentes formas y tipos de pérdida de audición

La pérdida de audición puede clasificarse de distintas formas. Los tipos más comunes de pérdida auditiva son

Pérdida de audición conductiva:

Se debe a problemas en la transmisión de las ondas sonoras a través del oído externo y el oído medio. Las posibles causas son obstrucciones causadas por el cerumen, perforación del tímpano, inflamación o enfermedades del oído medio como la otitis media o la otosclerosis.

Pérdida auditiva neurosensorial:

Esto provoca problemas en el oído interno o en el nervio auditivo. Las causas pueden ser el envejecimiento, la exposición al ruido, lesiones, ciertos medicamentos, enfermedades y factores genéticos.

Pérdida auditiva combinada:

Se trata de una combinación de pérdida de audición conductiva y neurosensorial. Están afectadas las dos partes de la vía auditiva, es decir, el oído medio y el oído interno o nervio auditivo.

Pérdida auditiva central:

El procesamiento de las impresiones auditivas en el cerebro está afectado. La transmisión del sonido a través del oído es normal, pero el cerebro no puede interpretar la información correctamente.

Pérdida de audición funcional:

La pérdida de audición no tiene una causa física. En su lugar, puede estar desencadenada por factores psicológicos o emocionales.

Pérdida repentina de audición:

Pérdida rápida de audición que se produce en pocas horas o días. A menudo se desconoce la causa exacta, pero se supone que pueden influir las infecciones víricas, los trastornos circulatorios o las reacciones inmunitarias.

Los efectos de la pérdida de audición

No es sólo la falta de sonido lo que dificulta la vida. Las consecuencias van mucho más allá de la audición.

Consecuencias físicas de la pérdida de audición

Los problemas físicos derivados de una discapacidad auditiva son muy amplios y a menudo no están suficientemente reconocidos. No sólo sufre la audición.

Oído interno y pérdida de audición:

El oído interno, en particular la cóclea, es el centro de nuestro sistema auditivo. Las influencias auditivas estresantes, como el ruido persistente, pueden provocar zumbidos en los oídos y, en algunos casos, acúfenos. Las finas células ciliadas que convierten el sonido en señales nerviosas para nuestro cerebro pueden resultar dañadas. ¿Cuál es la consecuencia? Un fondo continuo de ruido no deseado y una capacidad auditiva reducida.

Desequilibrio y vértigo:

Curiosamente, nuestro oído interno no sólo afecta a nuestra audición, sino también a nuestro equilibrio. Las personas con problemas auditivos suelen quejarse de mareos o problemas de estabilidad corporal que merman gravemente su autonomía de movimientos.

Consecuencias psicológicas de la pérdida de audición

A menudo es difícil comprender hasta qué punto afecta la pérdida de audición a la psique.

Sentimientos de soledad:

La sensación de sentirse excluido puede ser abrumadora. A menudo empieza de forma sutil: una conversación perdida por aquí, un chiste no escuchado por allá. Pero con el tiempo, esta barrera constante entre uno mismo y el mundo puede desembocar en una profunda soledad. La sensación constante de no estar ahí, incluso cuando se está físicamente presente, puede llevar a un alejamiento de la vida social. Esto, a su vez, puede provocar o agravar trastornos mentales graves, como la depresión y los trastornos de ansiedad.

Pérdida de autoestima:

Las constantes preguntas y peticiones de repetición pueden minar la confianza en uno mismo. Muchos afectados empiezan a verse a sí mismos como una carga o un trastorno, lo que puede provocar un mayor aislamiento y una caída de la autoestima.

Deficiencias cognitivas:

La pérdida de audición no sólo afecta al oído, sino que también puede repercutir en el cerebro. Cada vez hay más pruebas de la relación entre la pérdida de audición y el deterioro cognitivo, incluida la demencia. Los estudios han descubierto que las personas con pérdida de audición tienen un mayor riesgo de desarrollar problemas cognitivos o demencia en comparación con las que no la padecen. La lucha constante por entender puede abrumar al cerebro, lo que puede agotar los recursos cognitivos con el tiempo y provocar problemas de memoria y pensamiento.

Estrés y exigencias excesivas:

Vivir a diario con una pérdida auditiva puede ser una fuente constante de estrés. Luchar por oír en un entorno ruidoso o el miedo a perderse información importante pueden provocar estrés crónico, que a su vez puede causar o agravar otros problemas de salud.

Consecuencias cotidianas y sociales de la pérdida de audición

La pérdida de audición puede tener un impacto significativo en la vida social de una persona y afectar a la vida cotidiana de muchas formas, a menudo inesperadas.

Retos profesionales:

En el mundo laboral, las personas con pérdida de audición pueden encontrarse a menudo con barreras. Navegar por reuniones, entender a los compañeros en entornos ruidosos o atender llamadas telefónicas puede convertirse en un reto diario. No es infrecuente que esto provoque la retirada del equipo o incertidumbre a la hora de tomar decisiones. El miedo a perderse o malinterpretar información importante puede mermar la confianza en uno mismo y obstaculizar el desarrollo profesional.

Retos en las relaciones:

A nivel emocional, la pérdida de audición puede provocar una sensación de aislamiento, incluso cuando se está rodeado de seres queridos. A menudo son los pequeños momentos -un "te quiero" no escuchado o una risa perdida- los que contribuyen a crear un sentimiento de distancia. Los malentendidos debidos a expresiones que no se oyen o se oyen mal pueden derivar rápidamente en conflictos que se habrían evitado sin la discapacidad auditiva.

Problemas de la vida cotidiana:

Las actividades cotidianas que muchos dan por sentadas pueden resultar problemáticas para las personas con pérdida de audición. Cruzar una carretera puede ser arriesgado si no se oyen los coches que se acercan o las bocinas. Ver la televisión o escuchar la radio sin subtítulos o tecnología especial puede convertirse en una experiencia frustrante en la que se pierde información o matices importantes.

Interacciones sociales:

Los acontecimientos sociales, ya sean fiestas de cumpleaños, tardes de cine o visitas a restaurantes, pueden convertirse en verdaderos retos. Sentirse excluido de las conversaciones cuando no puede seguirlas o que le pidan constantemente que repita lo que dice puede afectar a su autoestima y mermar su disfrute de las actividades sociales.

Consecuencias de la pérdida de audición en la vejez

Los problemas auditivos suelen aumentar con la edad. La presbiacusia es un proceso natural, pero tiene consecuencias claras.

Riesgos en la vejez: Los daños auditivos relacionados con la edad, como la pérdida de audición inducida por el ruido o la otosclerosis, pueden tener un impacto significativo en la vida. Por eso es importante someterse a exámenes ORL periódicos.

¿Cómo podemos afrontar las consecuencias de la pérdida de audición?

La pérdida de audición no sólo afecta directamente a la persona afectada, sino que también repercute en su entorno social. Se requiere un esfuerzo conjunto para ayudar eficazmente a los afectados y superar los retos de la pérdida de audición. No es solo la persona afectada quien debe asumir esta tarea: como comunidad, como amigos y como familia, todos podemos y debemos actuar para marcar la diferencia.

Demuestra comprensión:

La base del éxito del apoyo y la comunicación con las personas con discapacidad auditiva es la empatía. A través de la comprensión y la empatía, podemos entender mejor la situación de la persona en cuestión y actuar en consecuencia. Un poco de empatía puede marcar una diferencia significativa en la calidad de vida de una persona con discapacidad auditiva.

Informar:

La educación y el conocimiento son fundamentales para ayudar eficazmente a las personas con pérdida de audición. Infórmese sobre el tipo de pérdida auditiva que sufre la persona y las opciones de tratamiento. El médico puede ser una valiosa fuente de información y asesoramiento sobre la mejor forma de prestar ayuda. Cuanto más sepamos sobre la pérdida de audición, mejor podremos ayudar a los afectados y hacerles sentir que no están solos.

Apoyo:

El apoyo puede adoptar muchas formas. A veces puede ser un simple gesto, como ofrecer un auricular o reducir el ruido de fondo en un entorno ruidoso. Para una persona con discapacidad auditiva, esto puede suponer una diferencia significativa en la comunicación. Mediante la acción compartida, la comprensión y la educación continua, podemos dar a las personas afectadas un sentimiento de pertenencia y aceptación, minimizando al mismo tiempo los efectos negativos de la pérdida de audición.

Ayudas para la pérdida de audición

Audífonos:

Pequeñas maravillas técnicas capaces de mejorar notablemente la calidad de vida.

Implantes cocleares:

Una opción para las personas para las que los audífonos no son suficientes.

Amplificador de audio para TV:

El amplificador auditivo para TVOSKAR de faller audio mejora la experiencia visual de las personas con deficiencias auditivas al amplificar los diálogos y el habla y filtrar los ruidos de fondo que distraen.